¡Firewatch!

¡Firewatch!

¿Qué se supone que tiene que provocar un juego en el usuario? ¿Solamente debe divertirlo? Hoy en día entre tantos AAAs y juegos de acción olvidamos que hay otro tipo de juegos distintos, que pretenden transmitir sensaciones y que cuentan una historia que te deja boquiabierto cuando termina.

¿No os ha pasado? ¿Estar en medio de una trama y que todo da un giro inesperado? Eso mismo me ocurrió cuando jugué a Firewatch. Es de los mejores juegos que he jugado, sino el mejor. Mezcla aventura, historia, conversaciones, paisajes fantásticos… Un estudio pequeño como Campo Santo ha realizado un gran trabajo en este juego. PcGamer lo define de una manera sublime: “Un juego precioso con una atmósfera con mucho corazón”.

Y es que corazón no le falta. Nos reencarnamos en Henry, un guardabosque que busca huir de sus fantasmas y problemas del pasado en el bosque, dónde conoce a Delilah (Sí, ¡no hablo de la canción de Tom Jones!), otro guardabosque, con sus propios problemas, que le hablará constantemente por el walkie-talkie. Esta relación se hará más y más fuerte cuanto más avance la historia y quien sabe lo que ocurrirá… Pero ahí no acaba la cosa, habrá un misterio que resolver… todo ello en un mundo espectacular (un trabajo realmente sublime de diseño gráfico), con paisajes que realmente te hacen sumergirte en un mundo que crees propio. Sin embargo, tiene una pega, que cuando termina el juego tienes la sensación de que todo ha terminado, que nunca volverás a ver a esos personajes y que necesitas saber más sobre ellos y su vida.

Cabe destacar con todo esto, que la historia podría ser perfectamente real, no hablo de fantasía. El hecho de que una historia tan sencilla haya tenido una influencia en mí, en las ganas de saber más, me ha marcado seriamente. Además, el juego ha sido bautizado como un “Walking Simulator” y es que la principal mecánica es andar, andar mucho y explorar.

¿Dónde está la innovación? Yo la veo clara. La unión tan sublime de una historia que perfectamente podría haber sido sacada de una novela (si no lo ha sido) con un mundo de ensueño, así como una banda sonora de fondo que te aclimata al entorno de manera perfecta, todo ello aderezado con unos sublimes diálogos en los que puedes “jugar a ser Dios”. Encima, algo tan simple como caminar se convierte en la principal baza para que el juego fluya, para hacer que el juego sea lo que es, algo que pocos juegos pueden decir.

Así que poco más puedo deciros, ¡Jugarlo! ¡He intentar que no se os caiga la lagrimilla :P!

Viernes 13

Pensar por un momento que sois el asesino Jason en la película Viernes 13, película que probablemente todos conocéis. ¿Qué cara se os quedaría si vuestro iPhone os notificaría diciendo que “a las 12 de la noche te toca matar a la rubia” o “si vas andando al lago, desde donde estas, podrás pillar desprevenido al chaval borracho en 5 minutos”? Pues muy seguramente, al que le daría un ataque de ansiedad no sería al espectador de aquella butaca. Sin embargo, ¿estamos tan lejos de que algo similar ocurra? A mi casi me da un escalofrío cada vez que veo que mi móvil me notifica la aplicación que debo usar (es decir, la más habitual) en cada momento del día, no te digo más. ¿Cómo saben esto? ¿Me espían? ¿Vivo en “Gran Hermano”?

Sí, en efecto amigos, nos espían, pero con nuestro consentimiento. “¿Cómo? ¡Si yo no he firmado ningún contrato! Y lo que es peor… ¡Nunca me han nominado para echarme fuera!”. Bueno, bueno, que no cunda el pánico. Eso solo puede suponer dos cosas: que ni te has dado cuenta mientras consentías que te espiaran o que eres lo bastante lerdo (por lo que parece) como para que nadie te nomine y eso a día de hoy parece que se premia. Ains… si Jason levantara la cabeza, no quedaba lerdo con cabeza, valga la redundancia. Pues sí, has dado tu explícito consentimiento para que eso sea posible o, como diría Piqué, “contigo empezó todo”. ¿Nunca te has parado a pensar como los servicios de Google pueden ser tan buenos y gratuitos? ¿Nunca te has parado a pensar por qué una aplicación orientada a hacer de linterna con tu móvil te pide permisos para conectarse a internet y acceder a tus contactos? Nuestros datos son hoy en día el oro, el incienso y la mirra.

¡Já! Voy a ser sincero con vosotros. Me hace mucha gracia ver gente que se echa las manos a la cabeza cada vez que sale una noticia de que un producto viene infectado de fábrica, generalmente relacionado con el gobierno chino o ruso, con algún tipo de aplicación de sistema que monitoriza tus datos y movimientos. ¿Por qué los chinos y los rusos? ¿Los americanos no? ¿Un iPhone no hace algo similar? Vamos, si saben hasta la talla de calzoncillos que usas o cuando vas a mear… para luego vender toda esa información a empresas terceras. Las películas de terror están bien, encima la mayoría son americanas, pero el objetivo final no es ver la película (nótese la similitud con dar un servicio) sino acercarse lo máximo posible a la chica de la butaca de al lado, para “conocerla mejor” que diría el Lobo de Caperucita. Así es como se financia Drive, Gmail, etc. Así es como pueden decirte “Totally Free” o “Free use”. Te pagan la película y luego te soban, menudo negocio. Inevitablemente, tampoco hay opción de pagar por tu entrada, sí o sí pasarás a ser sobado. ¡Ui! Me ha sentado mal el desayuno o eso ha sonado mal.

En cualquier caso, me da la sensación de que, en la mayoría de los casos, me da menos miedo el “Here’s Johnny…” de Jack Nicholson en El Resplandor que el chiringuito que tienen montado todas las empresas TOP mundiales. Bueno, quizás he exagerado, matizaré mis palabras, porque esto quedará registrado para la posteridad en sus bases de datos y diré que vivimos en un jardín de rosas y unicornios donde mis datos y, en este caso, mis miedos, quedan a salvo en Google, Facebook, Twitter… para que luego me recomienden tranquilizantes en Amazon… ¡Ahí es nada! Sin embargo, cabe destacar que, por suerte, existen iniciativas como la del derecho al olvido, que cada vez cobran más fuerza. No todos son sombras, eso es así, pero todo avanza demasiado despacio en este sentido. ¿Qué nos queda mientras esperamos? Lloviendo y viernes 13, acomódense en la butaca e intenten disfrutar de la película.

Boys do cry

¡Sí señor! Esta ha sido una semana memorable, en el sentido más triste de la palabra (y no legendaria, como diría Barney Stinson). Sí, quizás puede considerarse una de esas semanas que recordarás toda tu vida. O no, pero claro, eso depende tí, no esperes que vaya hacer milagros con este artículo. Además, no solo tú la recordarás, sino también tu madre, tu padre, tu hermano, tu mujer… Y es que, al fin y al cabo, han ocurrido un par de acontecimientos destacables. Por un lado, la muerte en el día de hoy, 26 de Noviembre, del comandante cubano más famoso de la historia y, por otro lado, uno de los hechos de más “envergadura” de nuestro país, la muerte de Rita Barberá. Después de todo esto mis queridos lectores, me preguntaréis: “Ché pelotudo, ¿por qué me estás contando estas boludeces? Andá a cantarle a Gardel, me tenés las bolas llenas”. Nótese el acento de Jorge Bucay en la frase. ¿Aún no has adivinado la similitud? Sí, estas dos figuras tienen algo en común y, no, no son los puros y el ron. Los dos eran líderes. ¿Cómo? Cada uno a su manera. Sin embargo, a uno de ellos, Fidel, lo califican como un gran conversador, una persona que sabía escuchar, independientemente de las opiniones que generaba su manera de gobernar.

Conversar. ¿Qué gran palabra verdad? Forma parte de esa lista de palabras con gran significado y apego, en la que se encuentran otras como “manequin” o “supercalifragilisticoespialidoso”. Seamos sinceros, nos cuesta decirla, nos deja “locos” como diría Jorge cuando la escuchamos. Vamos a hacer un ejercicio sencillo, vamos a ver de dónde viene la palabra. La palabra dialogar, relacionada con conversar,  viene del latín dialégesthai, que está compuesta diá, “entre, a través” y légein, “hablar”. En definitiva, hablar en dos direcciones, escuchar y hablar. ¡Ahí está el problema compi! A veces nos olvidamos de una de esas direcciones. Aunque yo iría más allá, conversar es hablar, escuchar y reflexionar antes de volver a hablar. ¿Por qué? Lo que ya sabemos, hay que analizar las situaciones y extraer de ellas los aspectos objetivos, no los provocados por los sentimientos de la otra persona. Ahondar más en las condiciones esenciales de las conversaciones, de esa manera conseguiremos detectar lo que la otra persona siente en realidad y podremos ayudarle de una manera más eficaz.

¡Já! Sentimientos. Otra de esas palabras que cuesta hasta deletrear. ¿Por qué? ¿Por qué cuesta tanto decir que estoy triste porque mi novia no me ha llamado? ¿Por qué cuesta decir que estoy triste porque mi compañero de trabajo ha pasado de mí? Mi respuesta es sencilla: Boys don’t cry. Este jueves tuve la suerte de escuchar a The Cure en directo (¡Otro acontecimiento más en esta semana!). Creo que esta canción resume mi pensamiento. Intento reírme de ello, cubriéndolo todo con mentiras. Porque los hombres no lloran. Ante una ruptura de pareja, este es el camino que tomamos muchos. Desde mi punto de vista, especialmente a los chicos, nos enseñan desde pequeños a que si nos caemos, no debemos llorar, debemos ser fuertes. “Venga hombre, no llores, que eres muy mayor para llorar”. ¿Cuántas veces has escuchado esta frase? ¿Mayor? Reflexionemos, ¿Se es muy mayor para llorar? ¿Por qué? ¿Acaso soy débil por ello? “Sí, eres débil y todo el mundo te verá insignificante” te dice tu conciencia. “Por eso, en vez de llorar, levántate y transforma esa tristeza en otra cosa. ¡Rabia! ¡Ira! ¡Desdén!” Eso es lo que le estamos trasmitiendo a nuestros hijos. Por eso conversar es tan importante, es esencial para conocer a las personas, dado que lo que nos han interiorizado desde pequeños es a no exteriorizar nuestros sentimientos, aunque parezca una paradoja.

¿Qué es ser un líder? ¿Una persona sin sentimientos? ¿Una persona que emplea la fuerza? ¿Un macho-alfa que “no siente las piernas”? Entonces, en definitiva, no lo soy, ni lo quiero ser. ¿Es débil una persona que llora, que ríe y que se enfada? ¿que sabe lo que una persona, hombre o mujer, siente cuando lo mira a los ojos? ¿una persona es débil cuando sabe que la están mintiendo, cuando le dicen una cosa y sienten otra? ¿una persona que conversa y entiende? Entonces, soy débil. Si hubiera ido a la “mili”, probablemente me tacharían de “maricón”. Así que reflexionad, ¿qué es lo que queremos?: ¿futuros líderes insensibles o gestores de sentimientos? ¿futuros “oscuros” o futuros prósperos? ¿un funcionamiento óptimo a corto plazo o un funcionamiento óptimo para toda la vida? ¿la indiferencia o un “te quiero”? Es sencillo, nosotros debemos decidir y actuar en consecuencia.

Yo lo tengo claro: Boys do cry.

Boys do cry

El rey ha muerto. Larga vida al rey.

Esta es una frase que describe muy bien lo que pretendo contaros a continuación queridos lectores. Por desgracia, mi carácter humilde me obliga a confesaros que no es de mi propia “cosecha”. En un impulso irremediable de surfear por Internet en busca de contenidos relacionados con la asignatura, dicho sea de paso, espoleado por la necesidad de escribir algo relacionado con la misma, encontré un sinfin de artículos, noticias y entradas relacionadas con el tema. “Con un poco de suerte, encuentro algo interesante, acabo esto echando leches y me piro a tomar unas cañas con los colegas” pensé. Sin embargo, para mi asombro, encontré una serie de artículos que me parecieron de lo más inspirador que te podías encontrar un “juernes” por la tarde. Estos artículos eran de Bill Conerly, un columnista de la revista Forbes, que justificaba en dos artículos su creencia de que la planificación estratégica había muerto (“¡Olé sus coj….! después de lo que me ha comentado Pablo en clase, viene este y me dice que eso no sirve ni para regar plantas” vociferé para mis adentros). Después de leerlos detenidamente, recapacité y consideré que mi primera impresión había sido errónea. Requiescat in pace.

Dado que no escribo esto para haceros reír y desgraciadamente no me pagan por palabras, os explicaré desde mi perspectiva completamente subjetiva lo que comenta Conerly y que conclusión saco de esto. Podría resumirse en dos palabras “Flexiblidad” y “Visión de Futuro”. Esta es la razón principal por la que la planificación estratégica ha muerto. Antes de la crisis actual que hemos y estamos sufriendo, la planificación estratégica era la práctica habitual en las empresas, donde los ejecutivos se reunían en un hotel, desarrollaban un plan estratégico y se iban a jugar unos hoyos al club de golf. Esto lo hacían mediante una matriz DAFO y su consiguiente estrategia de futuro, la cual, si los astros se alineaban, coincidía con la que quería el CEO. Hasta que llegó el momento de la recesión, momento en que el futuro no quiso cooperar y seguir la planificación. Empresas en bancarrota y gobiernos que no sabían en que hoyo meter su abultada cabeza. Cornely lo conecta directamente con tres errores específicos: no saber decir NO a la hora de distribuir los recursos, no conectar los planes con las acciones que se realizan y el hecho de no establecer los pasos específicos y detallados para cada acción. Aunque, en definitiva, el error principal fuera el de no ser capaces de predecir el futuro, es decir, establecer una serie de escenarios que respondieran a la pregunta de: ¿Qué pasa si…?

“¿Y ahora qué? ¡Estamos perdidos!” podría decir un ejecutivo de una importante empresa, casi parafraseando a Flanders en un capítulo de Los Simpson. “Calma”. Lo cierto es que hay nuevos enfoques, como el que comenta Cornely. Predecir el futuro con certeza se tercia imposible (salvo para algunos pocos como Sandro Rey), pero eso no quita para que podamos predecir. Al fin y al cabo, las decisiones de hoy son sobre el mañana. Aunque no sepamos lo que va a ocurrir exactamente, podemos evaluar el camino que va a tomar el futuro, podemos evaluar posibilidades. Aquí entran en juego los llamados planes de contingencia, que se aplican tanto a cambios externos (el precio de los recursos o las leyes) como a cambios internos (una manera más rentable de producir). Desarrollar planes de contingencia para situaciones posibles en el futuro puede considerarse un enfoque más adecuado, posibilitando que la empresa este más preparada a posibles acontecimientos. Se podría resumir en la idea de que las empresas deberían planificar sobre el desarrollo de la flexibilidad en el contexto de una economía incierta, la economía del mañana.

¿Qué es lo que pienso ahora? Aparte de que me muero por una Coca-cola, lo cual no viene al cuento, creo que todo cobra un poco más de sentido. El tiempo que se pierde en desarrollar una planificación de un proyecto, por ejemplo, estableciendo tiempos, después puede que no sirva para mucho (en la mayoría de ocasiones para nada). Lo cierto es que estamos realizando esa planificación sobre el contexto actual, el cual será completamente distinto al de mañana. Creo que debemos hacer el esfuerzo de predecir lo que puede ocurrir y establecer una serie de acciones a tomar en dicho caso. En mi caso, mi madre siempre me tiene dicho que “hay que establecer un plan A y disponer de un plan B, un plan C, un plan D…”, lo cual he comprendido y puesto en práctica, porque todo no sale como uno imagina o espera. Hay que ser flexibles y no llevarse las manos a la cabeza porque llueve cuando tenías pensado ir a la playa. Quizás sea esta una oportunidad para ir al cine con tu novia o quedar en un bar con tus amigos. Verdad o mentira, certeza o incertidumbre, lo que está claro es que me he ganado un trago con los colegas.

Referencias:

Bill Conerly, “The Death of Strategic Planning: Why?”, Forbes, marzo 2014, acceso el 6 de octubre de 2016, http://www.forbes.com/sites/billconerly/2014/03/24/the-death-of-strategic-planning-why/#1341e7d32f7c

Bill Conerly, “3 Strategic Planning Pitfalls”, Forbes, agosto 2013, acceso el 6 de octubre de 2016, http://www.forbes.com/sites/billconerly/2013/08/15/3-strategic-planning-pitfalls/#4c9347965219

Bill Conerly, “The Death of Strategic Planning: What Next?”, Forbes, marzo 2014, acceso el 6 de octubre de 2016, http://www.forbes.com/sites/billconerly/2014/03/25/the-death-of-strategic-planning-what-next/#62f53ec8204a