Boys do cry

¡Sí señor! Esta ha sido una semana memorable, en el sentido más triste de la palabra (y no legendaria, como diría Barney Stinson). Sí, quizás puede considerarse una de esas semanas que recordarás toda tu vida. O no, pero claro, eso depende tí, no esperes que vaya hacer milagros con este artículo. Además, no solo tú la recordarás, sino también tu madre, tu padre, tu hermano, tu mujer… Y es que, al fin y al cabo, han ocurrido un par de acontecimientos destacables. Por un lado, la muerte en el día de hoy, 26 de Noviembre, del comandante cubano más famoso de la historia y, por otro lado, uno de los hechos de más “envergadura” de nuestro país, la muerte de Rita Barberá. Después de todo esto mis queridos lectores, me preguntaréis: “Ché pelotudo, ¿por qué me estás contando estas boludeces? Andá a cantarle a Gardel, me tenés las bolas llenas”. Nótese el acento de Jorge Bucay en la frase. ¿Aún no has adivinado la similitud? Sí, estas dos figuras tienen algo en común y, no, no son los puros y el ron. Los dos eran líderes. ¿Cómo? Cada uno a su manera. Sin embargo, a uno de ellos, Fidel, lo califican como un gran conversador, una persona que sabía escuchar, independientemente de las opiniones que generaba su manera de gobernar.

Conversar. ¿Qué gran palabra verdad? Forma parte de esa lista de palabras con gran significado y apego, en la que se encuentran otras como “manequin” o “supercalifragilisticoespialidoso”. Seamos sinceros, nos cuesta decirla, nos deja “locos” como diría Jorge cuando la escuchamos. Vamos a hacer un ejercicio sencillo, vamos a ver de dónde viene la palabra. La palabra dialogar, relacionada con conversar,  viene del latín dialégesthai, que está compuesta diá, “entre, a través” y légein, “hablar”. En definitiva, hablar en dos direcciones, escuchar y hablar. ¡Ahí está el problema compi! A veces nos olvidamos de una de esas direcciones. Aunque yo iría más allá, conversar es hablar, escuchar y reflexionar antes de volver a hablar. ¿Por qué? Lo que ya sabemos, hay que analizar las situaciones y extraer de ellas los aspectos objetivos, no los provocados por los sentimientos de la otra persona. Ahondar más en las condiciones esenciales de las conversaciones, de esa manera conseguiremos detectar lo que la otra persona siente en realidad y podremos ayudarle de una manera más eficaz.

¡Já! Sentimientos. Otra de esas palabras que cuesta hasta deletrear. ¿Por qué? ¿Por qué cuesta tanto decir que estoy triste porque mi novia no me ha llamado? ¿Por qué cuesta decir que estoy triste porque mi compañero de trabajo ha pasado de mí? Mi respuesta es sencilla: Boys don’t cry. Este jueves tuve la suerte de escuchar a The Cure en directo (¡Otro acontecimiento más en esta semana!). Creo que esta canción resume mi pensamiento. Intento reírme de ello, cubriéndolo todo con mentiras. Porque los hombres no lloran. Ante una ruptura de pareja, este es el camino que tomamos muchos. Desde mi punto de vista, especialmente a los chicos, nos enseñan desde pequeños a que si nos caemos, no debemos llorar, debemos ser fuertes. “Venga hombre, no llores, que eres muy mayor para llorar”. ¿Cuántas veces has escuchado esta frase? ¿Mayor? Reflexionemos, ¿Se es muy mayor para llorar? ¿Por qué? ¿Acaso soy débil por ello? “Sí, eres débil y todo el mundo te verá insignificante” te dice tu conciencia. “Por eso, en vez de llorar, levántate y transforma esa tristeza en otra cosa. ¡Rabia! ¡Ira! ¡Desdén!” Eso es lo que le estamos trasmitiendo a nuestros hijos. Por eso conversar es tan importante, es esencial para conocer a las personas, dado que lo que nos han interiorizado desde pequeños es a no exteriorizar nuestros sentimientos, aunque parezca una paradoja.

¿Qué es ser un líder? ¿Una persona sin sentimientos? ¿Una persona que emplea la fuerza? ¿Un macho-alfa que “no siente las piernas”? Entonces, en definitiva, no lo soy, ni lo quiero ser. ¿Es débil una persona que llora, que ríe y que se enfada? ¿que sabe lo que una persona, hombre o mujer, siente cuando lo mira a los ojos? ¿una persona es débil cuando sabe que la están mintiendo, cuando le dicen una cosa y sienten otra? ¿una persona que conversa y entiende? Entonces, soy débil. Si hubiera ido a la “mili”, probablemente me tacharían de “maricón”. Así que reflexionad, ¿qué es lo que queremos?: ¿futuros líderes insensibles o gestores de sentimientos? ¿futuros “oscuros” o futuros prósperos? ¿un funcionamiento óptimo a corto plazo o un funcionamiento óptimo para toda la vida? ¿la indiferencia o un “te quiero”? Es sencillo, nosotros debemos decidir y actuar en consecuencia.

Yo lo tengo claro: Boys do cry.

Boys do cry

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